Una noche de blanca luna
me enamoré de una estrella;
era una hermosa doncella...
que
con su halo de fortuna
en mi alma grabó su huella.
Fue un flechazo de amor
envuelto en ambrosía y pasión;
con él se cautivó mi corazón
y convirtió su dulce resplandor
en la morada de mi ilusión.
Otoño... cuna de felicidad,
contigo descubrí la belleza...
la alegría... la delicadeza...
de una niña llena de bondad
que durmió mi naturaleza.
Con ella... y su linda mirada,
aquél octubre voló mi aliento
por el jardín del firmamento,
donde brotó la dulce alborada
de nuestro bello enamoramiento.
A.V. 11-2-14
(A un 18 de octubre, donde conocí
mi... CONSUELO)





