Camina... caminante sin destino,
llevando en el alma tu candor...
y conviértete en el peregrino
en busca de un gran amor.
Encuentra a tu doncella
y abandona la soledad...
brillando como una estrella
mientras dure la eternidad.
Camina... poeta hechicero...
y surca alegre el firmamento...
para cantarle un te quiero...
a la dueña de tu pensamiento.
Ya te has vuelto a enamorar
de una preciosa sirena...
ella es... pitonisa en la mar...
y en la tierra... una azucena.
Camina... dulce navegante...
hacia el jardín de Cupido...
con ese aliento radiante
que te hace... tan querido.
Y suspira con toda pasión...
al besar sus labios de carmín...
floreciendo en tu corazón...
rosas rojas y un jazmín.
A.V. 7-5-16





