Un aroma hechicero
embriaga mi aliento...
al acercarme al lucero
de tu bello sentimiento.
Y miro tu linda mejilla
tan cerca de mi vida...
con ese aire de chiquilla
que la tiene adormecida.
Qué hermosa belleza
habita en esa morada...
está llena de grandeza
y de energía dorada.
Con un halo de oro
envolviendo tu cabello,
tu eres el lindo tesoro
que me deja sin resuello.
Niña... tienes un duende
en tus ojos de caramelo...
y con su mirada prende
la hermosura de mi cielo.
Y suspira mi corazón...
anhelando darte un beso...
en ese cuello de ilusión
que ilumina mi universo....
¡Oh Dios! serás una diosa...
o tal vez una estrella...,
esa mujer maravillosa...
que es mi tierna doncella.
A.V. 30-11-13






