no consigo dominar
la belleza del encanto…
de tu lindo caminar.
Por eso… llora mi aliento
de alegría… y amor…
refrescado por el viento
de tu dulce resplandor.
Cuando llegas… sirena…
tan bonita y vaporosa…
en tu carita de azucena
florece una niña hermosa.
Te amo con el corazón...
como se ama a la vida...
con la ternura y pasión...
de un alma agradecida.
Con esa piel nacarada…
de ambrosía y terciopelo…
eres la luz de la alborada
que ilumina... mi cielo.
Yo… que tanto te quiero…
sueño con ese amanecer…
que en tus ojos de lucero
es… el dueño de mi querer.
A.V. 3-6-14






