En un paraíso pequeño
ha brotado una azucena,
con un aroma risueño
y una alegre melena.
Es ella... mi hermosa doncella,
una flor henchida de gloria...
que con esa carita tan bella
hechiza toda mi memoria.
Su dulce nombre me apresa
y con su mirada cautivadora,
esa que a mi aliento embelesa,
se convierte en mi linda aurora.
Y con su figura nacarada...
y sus senos de azúcar y jazmín
a mi alma la tiene aprisionada
en una cajita de ambrosía y carmín.
Es ella... mi tierna Helena,
una niña con ojos de caramelo,
que tiene cuerpo de sirena
y labios de terciopelo.
Cuando le hablo y la miro,
se ruboriza su mejilla,
soltando un lindo suspiro
de su corazón de chiquilla.
Y con una suave caricia
se enardece su piel...
y se llena de codicia
por mi rica aguamiel...
Es ella... la dueña de mi ser...
esa bonita estrella
que me regaló su querer.
A.V. 19-11-12



